“Cuando la misión duele, pero no se detiene”
1 Tesalonicenses • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 9 viewsNotes
Transcript
1 Tesalonicenses 3:1–10 "1 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, 2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, 3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. 4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. 5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. 6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, 7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; 8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. 9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?"
INTRODUCCIÓN – CUANDO NO PUEDES DEJAR DE PENSAR EN ALGUIEN
INTRODUCCIÓN – CUANDO NO PUEDES DEJAR DE PENSAR EN ALGUIEN
Hermanos, ¿alguna vez has tenido a alguien en tu mente que no puedes dejar de pensar?
Quizás un ser querido que está lejos, o alguien que sabes que está pasando un momento difícil.
Y aunque no puedes hacer mucho, tu corazón no se apaga.
Eso mismo sentía Pablo por la iglesia de Tesalónica.
No podía estar con ellos.
No podía ayudarlos directamente.
Pero no podía olvidarlos.
Recordemos el contexto:
Pablo había predicado el evangelio en Tesalónica y, en muy poco tiempo, una iglesia nació en medio de persecución.
Personas que adoraban ídolos comenzaron a seguir a Cristo con pasión.
Pero antes de poder discipularlos a fondo, Pablo fue expulsado de la ciudad.
Tuvo que irse… y eso lo destrozó.
No porque se sintiera fracasado, sino porque amaba profundamente a esa gente.
Eran sus hijos espirituales.
Los había visto nacer a la fe, pero no podía estar allí para verlos crecer.
Así que escribe esta carta con un corazón inquieto, preguntándose:
“¿Seguirán firmes? ¿Habrá valido la pena? ¿Estarán resistiendo la persecución?”
Y aquí, en el capítulo 3, Pablo abre su corazón completamente.
Nos muestra cómo late el alma de un verdadero siervo de Dios:
un corazón que ama, se sacrifica, acompaña, ora y se alegra en los demás.
En este pasaje vemos cuatro marcas de una misión viva,
Una misión que refleja el corazón de Cristo mismo:
1️⃣ La misión que implica envío y sacrificio.
2️⃣ La misión que fortalece en medio de la prueba.
3️⃣ La misión que acompaña y es perseverancia.
4️⃣ La misión que se sostiene en la oración y el gozo.
LA MISIÓN QUE IMPLICA ENVÍO Y SACRIFICIO
LA MISIÓN QUE IMPLICA ENVÍO Y SACRIFICIO
1 Tesalonicenses 3:1–2 "1 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, 2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,"
Cuando Pablo dice: “No pudiendo soportarlo más”, uno siente el desvelo del alma.
Era el amor de un padre espiritual que no podía descansar sin saber cómo estaban sus hijos en la fe.
Ese tipo de amor no se apaga con la distancia.
Y eso me hace recordar algo muy personal.
Anécdota personal
Recuerdo cuando era adolescente.Una tarde me fui a jugar billar con unos amigos.
No había celulares, ni GPS, ni WhatsApp.
Y terminamos en un hueco imposible, de esos que ni Dios sabe cómo se llaman.
De pronto, levanto la vista… y ahí estaba mi mamá.
No sé cómo hizo.
Creo que llamó medio Arequipa, amenazó tres cabinas telefónicas y hasta interrogó a medio barrio.
Pero llegó.
Y cuando la vi entrar con esa mirada de madre en “modo búsqueda y destrucción”,
me dije: “Hasta aquí llegué.”
Me acuerdo que casi arranca la cabeza al dueño del local.
En ese momento me moría de vergüenza…
pero ahora, de grande, lo entiendo:eso era amor.
Ese amor que no se queda tranquilo cuando alguien que amas está en peligro.
El amor que no necesita permiso para moverse.
Así era Pablo.
Lejos, sin contacto, sin tecnología…
pero su corazón no lo dejaba dormir.
Tenía que hacer algo.
(Aplicación pastoral)
Ese es el corazón misionero.
El amor que se mueve, que se sacrifica,
que está dispuesto a quedarse sin ayuda, con tal de que otro crezca.
Pablo estaba solo en Atenas.
Una ciudad difícil, llena de filósofos e idolatría.
Pero decidió quedarse allí para enviar a Timoteo.
Eso es sacrificio.
No pensó en su bienestar, sino en la salud espiritual de la iglesia.
APLICACION A LA IGLESIA
Y eso mismo vemos hoy en nuestra iglesia.
Así como Pablo envió a Timoteo,nosotros también enviamos hermanos para fortalecer otras congregaciones.
Hoy Lucho, algunos seminaristas y hermanos preparados en el ministerio,no están aquí, porque están sirviendo en otras iglesias:predicando, discipulando, apoyando donde hay necesidad.
Lo mismo ha pasado con Will en Mariano Melgar,con Paul en Iglesia Amor, y con tantos otros que han salido de Omega para fortalecer nuevos ministerios.
Eso es misión.
Eso es amor en movimiento.
Aunque nos cueste su ausencia, sabemos que vale la pena.
📖 Hechos 13:2–3:
“Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado… y habiendo orado y ayunado, los enviaron.”
Una iglesia viva no se aferra, envía.
Y cada vez que enviamos, ganamos terreno para el reino.
(Aplicación)
(Aplicación)
Quizás tú no puedes ir físicamente,pero puedes orar, sostener, dar, animar, acompañar.
Y cada vez que haces eso, te estás quedando “solo en Atenas” para que otros crezcan en Tesalónica.
“El amor misionero no se mide por cuántos van,sino por cuántos estamos dispuestos a enviar.”
LA MISIÓN QUE FORTALECE EN MEDIO DE LA PRUEBA
LA MISIÓN QUE FORTALECE EN MEDIO DE LA PRUEBA
1 Tesalonicenses 3:2–4 "2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, 3 a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.
Pablo no envió a Timoteo solo a llevar saludos o una carta bonita.
Lo envió a fortalecer la fe de los creyentes.
Esa palabra —confirmar— significa “afirmar, estabilizar, reforzar”.
Es como decir: “voy a asegurar esto antes de que se caiga.”
Los tesalonicenses estaban pasando momentos muy duros: persecución, rechazo, pérdidaY Pablo sabía que si su fe no estaba bien firme, cualquier viento podía arrastrarlos.
Por eso dice con una serenidad impresionante:
V3B “Para esto estamos puestos.”
No con resignación, sino con propósito.
Él sabía que el sufrimiento no era una interrupción en el plan de Dios, era parte del entrenamiento del plan de Dios.
Hechos de los Apóstoles 14:22 "22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios."
(Ilustración narrativa – la playa)
La fe, hermanos, se parece mucho a cuando uno va a acampar en la playa.Seguro lo han visto: alguien llega, arma su carpa o su sombrilla,y piensa que con un poco de arena ya está firme…pero apenas sopla el viento, ¡todo sale volando!
He visto sombrillas cruzando la playa como si tuvieran vida propia,mesas rodando, toallas flotando como banderas al viento,
y la gente corriendo detrás de sus cosas tratando de atraparlas.
¿Por qué pasa eso?
Porque no pusieron las estacas bien clavadas.
Porque no reforzaron lo que tenía que estar firme.
Así también es la fe.
Cuando no está bien afirmada en Cristo,
cuando no la sujetas a la Palabra,
el primer viento de prueba te levanta, te sacude,
y te hace correr detrás de lo que perdiste.
Por eso Pablo envió a Timoteo:
para que ayudara a esos creyentes a reforzar sus estacas espirituales,
para que su fe no fuera superficial,
sino profunda, firme y real, aun cuando el viento soplara fuerte.
Charles Spurgeon dijo una vez:“Los hijos de Dios no están exentos de los vientos,pero tienen raíces más profundas.”
Eso es lo que Pablo quería para ellos: una fe con raíces, una fe con estacas profundas en el corazón.
Aplicación
Aplicación
Y eso es lo que Dios quiere hacer también contigo.
Dios no siempre detiene el viento,
pero sí te enseña a afirmarte mejor.
Él no quita las tormentas;
te enseña a reforzar tu fe en medio de ellas.
Isaías 43:2 "2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."
Dios no promete una vida sin tormentas,pero sí promete Su presencia en cada una de ellas.
Historia real
Un pastor amigo me contó que en su iglesia, una hermana perdió a su esposo y a su hijo con pocos meses de diferencia.
Y en medio del dolor, ella dijo:
“Pastor, no entiendo por qué Dios permitió esto…pero sé que Él sigue siendo bueno.”
Y al siguiente domingo, ahí estaba, en su mismo asiento,cantando con lágrimas en los ojos.
Eso es una fe fortalecida.
No una fe sin lágrimas,
sino una fe que permanece firme a pesar de ellas.
Aplicación
Hermanos, Ser cristiano no es vivir sin viento.
Es tener las estacas bien clavadas cuando sopla fuerte.
Es no correr detrás de lo que el mundo se llevó,
porque tu confianza está amarrada a Cristo.
2 Corintios 4:8–9 "8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;"
El cristiano no es el que nunca tiembla, es el que, cuando tiembla, se afirma más fuerte en el Señor.
(Aplicación misionera)
Por eso, hermanos, la misión no termina cuando predicamos.
Empieza cuando ayudamos a otros a clavar sus estacas.
Acompañar, discipular, animar, sostener.
Eso es lo que hacía Pablo.
Él no dijo “ya les prediqué, que Dios los bendiga.”
Él dijo: “Voy a enviar a Timoteo para fortalecerlos.”
“El misionero no solo habla del amor de Dios;también enseña a los demás a afirmarse en él.”
Cuando Pablo dice “para esto estamos puestos”,está recordándonos que no fuimos llamados a huir de las pruebas,
sino a permanecer firmes en medio de ellas,para que el mundo vea que Cristo en nosotros es más fuerte que cualquier viento en contra.
Dios no usa las pruebas para quebrarte,sino para demostrar que Su poder es mayor que tus tempestades.
LA MISIÓN QUE ACOMPAÑA Y VERIFICA EL CRECIMIENTO
LA MISIÓN QUE ACOMPAÑA Y VERIFICA EL CRECIMIENTO
1 Tesalonicenses 3:5–8 "5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. 6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, 7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; 8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor."
A nadie le gusta esperar.
¿Verdad?
Desde niños lo aprendimos.
Cuando faltaban dos días para Navidad, el tiempo parecía eterno.
Uno se quedaba mirando los regalos debajo del árbol,
intentando adivinar qué había dentro…
y la tentación de abrirlo antes era casi irresistible.
De grandes seguimos igual.
Queremos saber ya.
Si mandamos un mensaje y no nos responden, miramos el celular cada dos minutos.
Si esperamos un resultado médico, el corazón late con fuerza.
Y si un ser querido no llega a casa, cada minuto se vuelve un martirio.
La incertidumbre tiene ese poder:nos inquieta, nos roba la calma, nos hace imaginar lo peor.
Así se sentía Pablo.
No podía soportar más la incertidumbre de no saber cómo estaban los hermanos en Tesalónica.
No era ansiedad por curiosidad.
Era amor pastoral.
Era el desvelo de un padre espiritual que no duerme tranquilo si no sabe cómo están sus hijos en la fe.
Por eso escribe:
v5“No pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe.”
No dice “quise saber qué estaban haciendo”,
sino “quise saber cómo estaba su fe”.
Eso nos muestra algo profundo:
Lo que más preocupa a un siervo de Dios no es la apariencia de la iglesia,sino la salud espiritual del corazón de la gente.
Pablo sabía que los tesalonicenses estaban bajo presión, perseguidos, tentados a rendirse.
Temía que el enemigo, el “tentador”, los desviara,
y que el trabajo misionero —todas las lágrimas, los viajes, las oraciones hubieran quedado sin fruto.
Por eso envía a Timoteo: no solo para animar, sino para verificar.
Para confirmar si su fe seguía viva, si seguían firmes en Cristo, si el fuego del evangelio todavía ardía.
ilustracion
Es como cuando una madre no puede dormir si su hijo no llega a casa.Puede decir: “Ya es grande, sabe cuidarse…”
pero el corazón no se convence.Mira el reloj una y otra vez,sale a la puerta, escucha cada ruido.
Hasta que por fin escucha las llaves y respira en paz.
Eso mismo le pasaba a Pablo.
Su corazón no descansaba hasta saber que sus “hijos espirituales” estaban firmes.
Esa es la clase de amor que Dios espera que tengamos los unos por los otros.
No un amor superficial, sino un amor que se preocupa por la fe del otro.
No un “¿cómo estás?” por compromiso,
sino un “¿cómo está tu alma?” con carga y compasión.
Porque la misión no termina cuando alguien levanta la mano para aceptar a Cristo.
La misión continúa cuando acompañamos a esa persona en su caminar, en sus dudas, en sus caídas, en sus victorias.
Hermanos, este texto también nos confronta como iglesia.
Hermanos, este texto también nos confronta como iglesia.
Porque si Pablo se desvelaba por saber cómo estaban los creyentes en Tesalónica…
¿qué tanto nos preocupamos nosotros por aquellos que Dios ha puesto cerca de nosotros?
A veces —sin darnos cuenta— nos volvemos una iglesia con buena doctrina, buena organización, buenos programas…
pero con poco contacto humano.
Vemos un rostro nuevo en la iglesia y decimos:
“Ah, qué bueno que vino alguien más.”Y seguimos caminando.
Pero Pablo no podía seguir tranquilo hasta saber cómo estaban.
Su corazón no soportaba la distancia.
Él no descansaba hasta tener noticias de sus hermanos.
¿Y nosotros?
¿Cuántos de los que se sentaron a tu lado un domingo ya no están… y ni siquiera sabemos por qué?
¿Cuántos nuevos han llegado, y nadie los ha llamado?
¿Cuántos misioneros hemos enviado, y no hemos vuelto a preguntar cómo están sus familias, cómo anda su ánimo, si necesitan oración?
Pablo nos enseña que la misión no termina cuando decimos “amén” en el culto misionero,
sino cuando seguimos cuidando, orando y acompañando a los que enviamos y a los que llegan.
(Aplicación)
La próxima vez que veas un rostro nuevo en la iglesia, no lo dejes pasar.
Acércate, sonríe, preséntate, invita a conversar, hazle sentir que no está solo.
Cuando escuches el nombre de un misionero, no pienses solo en un reporte o una foto.
Piensa en una persona real, con luchas, con cansancio, con familia, con sueños…
y ora por él. Escríbele. Pregunta cómo está.
Porque la fe se fortalece en comunidad,y la misión se sostiene cuando el cuerpo de Cristo se levanta unos a otros.
Así que, hermanos, si queremos ser una iglesia misionera de verdad,
Así que, hermanos, si queremos ser una iglesia misionera de verdad,
no basta con enviar…
tenemos que cuidar, preguntar, acompañar y fortalecer.
Porque la iglesia no crece solo por lo que se predica desde el púlpito,
sino por lo que se hace en los pasillos, en las llamadas, en los abrazos,
en las oraciones silenciosas por alguien que está luchando en la fe.
Eso también es misión.
Eso también es amar como Cristo.
La misión que se sostiene en la oración y el gozo
La misión que se sostiene en la oración y el gozo
1 Tesalonicenses 3:9–10 "9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?"
Después de toda la angustia, las noches sin dormir y las oraciones cargadas de preocupación, Pablo cierra esta parte de su carta con gratitud.
El tono cambia. Ya no suena al pastor que sufre, sino al siervo que se regocija.
Y sus palabras parecen salidas del alma:
“No sé ni cómo agradecer a Dios por ustedes. Cuando pienso en lo que Él está haciendo, mi corazón se llena de gozo.”
“Hermanos, ¿cuántos aquí pueden decir eso? Que aun en medio de la lucha, siguen agradecidos porque Dios sigue obrando.”)
Eso es lo hermoso del ministerio.
A veces empieza con dolor, con lágrimas, con cansancio,
pero siempre termina en gratitud.
Porque la fidelidad, aunque se siembre con lágrimas, siempre florece en gozo.
Y quizás eso también nos describe a nosotros como iglesia.
Hay etapas donde uno siembra con dolor.
Donde trabajas, oras, sirves, y parece que nada cambia.
Cuando el cansancio pesa, cuando los bancos se ven vacíos,
cuando sentimos que los esfuerzos se repiten sin ver mucho fruto.
Y uno se pregunta en silencio:
“¿Valdrá la pena?
Así se sentía Pablo cuando escribió estas palabras.
Sembró con pasión en Tesalónica, pero tuvo que irse antes de ver los resultados.
Y ahora, al recibir noticias de que los creyentes estaban firmes,
el apóstol experimenta ese gozo que solo conoce quien ha aprendido a confiar en Dios cuando no ve nada.
Y es que así es la obra del Señor:
hay temporadas donde sembramos en la oscuridad.
Cuando parece que los cielos están cerrados,
cuando las lágrimas riegan más que el agua,y cuando los frutos tardan.
Pero detrás de ese telón que nosotros no vemos, Dios sigue obrando.
Él está moviendo piezas, preparando corazones,fortaleciendo a los que hoy están sentados aquí,aunque todavía no lo entendamos.
Gálatas 6:9 "9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos."
La siembra con lágrimas es parte de la misión.
Pero un día, el mismo Dios que vio tu fidelidad detrás del telón,
te mostrará el fruto que Él cultivó mientras tú solo veías tierra.
Por eso Pablo, al mirar a esos creyentes firmes, exclama:
“¿Cómo podré agradecer tanto gozo delante de mi Dios por causa de ustedes?” (v. 9)
Su alegría no está en sí mismo,ni en su éxito ministerial,sino en ver que otros siguen caminando con Cristo.
Y luego dice en el verso 10:“Día y noche oramos con insistencia, pidiéndole a Dios que nos permita volver a verlos cara a cara, para ayudarles a completar lo que todavía falta en su fe.”
Eso nos enseña que la misión no se detiene con los buenos resultados.
No termina cuando vemos fruto.
La misión continúa, porque siempre hay algo más que fortalecer, algo más que completar.
Por eso Pablo ora sin cesar.
No puede estar físicamente con ellos,
pero sigue presente en oración.
Y eso nos recuerda algo muy importante:
la obra de Dios avanza de rodillas.
la obra de Dios avanza de rodillas.
Cada oración que hacemos por un misionero,por un ministerio,
por una familia que lucha,
es una cuerda invisible que sostiene la misión del evangelio.
No subestimemos el poder de orar por otros.
Porque muchas veces, mientras nosotros oramos aquí en Arequipa,
Dios está obrando en lugares donde nunca hemos estado.
Y nosotros oramos, y Dios sigue completando lo que falta en nuestra iglesia.
Por eso, hermanos, no nos cansemos de orar.
No nos cansemos de agradecer.
No nos cansemos de sembrar.
Aunque los resultados parezcan pequeños,
aunque a veces parezca que nada sucede,
Dios está trabajando detrás del telón
Y llegará el día —porque siempre llega—
cuando Él nos mostrará lo que estaba haciendo todo este tiempo.
Y en ese momento podremos decir, como Pablo:
Ustedes son nuestra gloria y nuestro gozo.” (1 Tesalonicenses 2:20)
“La fidelidad que hoy siembra en silencio será el gozo que un día cantará delante de Dios.”
Conclusión: “La misión que nos llama a levantarnos”
Conclusión: “La misión que nos llama a levantarnos”
📖 1 Tesalonicenses 3:9–10 "9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, 10 orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?"
Hermanos, el corazón de Pablo late con el mismo ritmo del corazón de Dios:
no podía quedarse tranquilo mientras otros necesitaban ser fortalecidos.
Eso es misiones —no un programa, sino un desvelo de amor.
📖 “Día y noche oramos con insistencia…”
Ese es el retrato de un hombre que entendió que el evangelio no termina cuando alguien cree,sino cuando esa fe madura y se mantiene firme.
Y ahí está nuestro desafío como iglesia:
no solo celebrar lo que Dios hizo aquí, sino extender lo que Dios quiere hacer allá.
💬 La misión nace del amor y se sostiene con sacrificio.
Pablo se quedó solo en Atenas,
porque alguien tenía que ir a Tesalónica.
Y hoy sigue igual:
mientras algunos predican, otros oran, otros sostienen, todos participan.
Dios no nos pide comodidad, nos pide compromiso.
Porque cuando una iglesia deja de mirar hacia afuera,
comienza a morir por dentro.
Clímax: Una iglesia viva mira hacia afuera
Clímax: Una iglesia viva mira hacia afuera
Imagina una iglesia donde cada miembro ora por un misionero,
cada familia siembra para enviar,
cada semana alguien comparte a Cristo.
Esa es una iglesia viva.
Esa es una iglesia como Tesalónica.
Esa es la iglesia que el mundo necesita hoy.
“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.” (Salmo 126:5)
Quizás hoy sembramos con esfuerzo o con lágrimas,pero llegará el día en que veremos los rostros de aquellos que conocieron a Cristo gracias a nuestra fidelidad.
Y entenderemos que ninguna oración, ninguna ofrenda, ningún esfuerzo fue en vano.
🔥 Frase final:
“La misión no es una opción; es nuestra respuesta al amor que nos salvó.”
🎯 Llamado:
Iglesia, este es nuestro tiempo.
No todos iremos lejos,
pero todos podemos ser parte.
Oremos, demos, enviemos, sirvamos…
y que el nombre de Cristo sea conocido donde aún no lo es.
Porque la misión no termina con Pablo —continúa contigo.
